Corrector Literario


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Un buen Corrector Literario acompaña al autor y trabaja junto a él, para revisar palabra por palabra y hacer resaltar cada párrafo de su creación.
Un buen Corrector Literario cambia de perspectiva, dependiendo del texto; no es lo mismo corregir publicidad, que una novela, un cuento para niños, o una tesis.
Un buen Corrector Literario debe poseer la experiencia e intuición suficientes como para conservar el estilo del escritor y, al mismo tiempo, destacar todo su potencial.
Un buen Corrector Literario es quien logra captar la atención y confianza del autor, al punto tal que le entregue su obra.

Día del Corrector de textos - 27 de octubre -

jueves, septiembre 27, 2007

Ejemplos de los errores más comunes

Ser y estar

Yo pude ser llorando a ese difunto

Era el título de un cuento corto que un excelente autor se negaba a
cambiar.
Le ofrecí varias alternativas lógicas, pero no aceptaba ninguna.
Me llevó más de cuatro correos electrónicos intercambiados con el
escritor, para descubrir lo que él quería decir.
Eso era: Yo pude estar llorando a ese difunto.
Esa forma, aunque no se aceptaría como correcta en un texto, sí está permitida para el título de un cuento.

Es un ejemplo típico del error más común que encuentro en los
escritores latinoamericanos: la confusión entre el verbo ser y estar,
o viceversa.

«Yo soy feliz de ser latinoamericano», es otro ejemplo.
Lo correcto sería: «Yo estoy feliz de ser latinoamericano».


Ambigüedades producidas por hipérbaton

Son errores comunes, no sólo en los periódicos sino en muchos
documentos y novelas.

Diario Clarín
Detuvieron a un hombre acusado de robar a siete comercios en
Ezeiza.

¿Lo detuvieron en Ezeiza? ¿O robó en Ezeiza?

Diario Clarín
Murió de las heridas recibidas en el Hospital Pirovano.

¿Las heridas las recibió en el Hospital Pirovano, o murió
en el Hospital Pirovano por las heridas recibidas?


Diario La Nación
Los rumores hablan de que la joven nació dos meses antes
del casamiento de Diana con el heredero, en una ceremonia en la
catedral de St. Paul.

¿La joven nació durante una ceremonia en la Catedral de
St. Paul, o allí se casó Diana con el heredero?


Noticiero de canal 13, Argentina

Crecen los muertos del incendio.

Yo siempre he creído que no era así. ¿No habrán querido
decir que “crecía el número de muertos en el incendio”?



Mal uso de las preposiciones

Es muy común la utilización de la preposición impropia según el
régimen preposicional, pues su empleo resulta complicado para
la mayoría de las personas. Se dice que un idioma se
domina, cuando se dominan sus preposiciones.
Hay verbos –y también sustantivos– que deben utilizarse con
determinadas preposiciones.
Por ejemplo: «lamentarse de», «indagar a», «estar de acuerdo
con», «con base en», «en relación con», «con relación a»,
«basarse en», etc. No debe ignorarse este importante régimen
preposicional, pues su empleo equivocado es otro de los errores
comunes.
Otra falta frecuente: la preposición «de», a continuación del
verbo cuando es totalmente incorrecto, por ejemplo: «evité de
encontrarla»; «pensaba de ir con él».
Debería ser: «evité encontrarla»; «pensaba ir con él».


Otros verbos

Encontrar irregularidades en los verbos, no es lo mismo que
encontrar verbos irregulares.
Me refiero al uso indebido de los tiempos verbales en un mismo
párrafo.
Por ejemplo: «la encontré cuando había ido al cine, y decido
seguirla».
Debería ser: «la encontré cuando fui al cine y decidí seguirla».

En algunas novelas se comienza narrando en presente y se continúa en pasado.
Por ejemplo:
«Ella está sentada en el sillón. Y yo me preguntaba si me podría acercar».
Debería ser: «Ella estaba sentada en el sillón. Y yo me preguntaba si me podría acercar».

En otras, se pasa del narrador omnisciente al narrador en primera persona.
«La tormenta arreciaba y ellos, tomados de la mano, caminaban por el parque. La miré a los ojos y le sonreí».
Debería ser: «La tormenta arreciaba y ellos, tomados de la mano, caminaban por el parque. La miró a los ojos y le sonrió».

En muchas ocasiones, estos errores se repiten a lo largo de toda la novela.

Otro problema serio con los verbos es el uso del tiempo continuo, que proviene de la traducción textual del idioma inglés y que, lamentablemente, se está extendiendo en su uso por esnobismo.
Ejemplo:
«Me estoy yendo mañana». Proviene del inglés «I am leaving tomorrow».
Debería ser:
«Me iré mañana».

Otros ejemplos:
«Te estoy llamando mañana».
Debería ser: «Te llamaré mañana».
«Te estoy buscando en una hora».
Debería ser: «Te buscaré en una hora».

Prof. Correctora Hilda Elina Lucci
Correctora – Redactora – Traducciones
Corrige al sabio y te amará
Corrige al necio y te odiará

correcciones@hildalucci.com.ar

Cualquiera de los temas de este blog puede ser reproducido, citando la fuente y el autor.

Más gazapos célebres

Envía el “gazapo” que encuentres en alguna obra conocida
–debidamente constatado y documentado–, y aparecerá
aquí, con tu nombre. ¡Gracias!

Bola de sebo, relato de Guy de Maupassant
“Habían marchado once horas; lo cual, con las dos horas de reposo
concedidas en cuatro ocasiones a los caballos para comer avena y
respirar, sumaban catorce”.
(Evidentemente, 11+2 x 4=19 horas, no 14, como se menciona)

El hombre duplicado, de José Saramago
Podemos leer en la página 171 cómo se hace referencia a la madre
del protagonista, Tertuliano Máximo Afonso, llamándola
Carolina Máximo. Sin embargo, en la página 174, se hace referencia
a la madre del protagonista como Carolina Afonso.

Los tres mosqueteros, de Alejandro Dumas
En la pagina 29, Rochefort tiene una cicatriz que le cruza la mejilla,
en la 60 la tiene en la barbilla y en la 70 en la sien.

Recopilado de Anika entre libros

viernes, septiembre 21, 2007

¿Cómo se hace una corrección?


El “concepto” y la “forma” son los elementos que hay que corregir; no siempre son errores ortográficos –aunque también suele haberlos– sino la Corrección del Estilo Literario.

Generalmente, el original va como revisión (01) y vuelve, entre escritor y corrector entre dos y tres veces –en algunas oportunidades, más– hasta ponernos ambos totalmente de acuerdo.

Suele ocurrir que hay párrafos enteros a los que no se les encuentra una expresión adecuada, que vuelven y retornan, una y otra vez. En alguna oportunidad he llegado a la corrección número seis, sin que el autor encuentre la forma exacta que buscaba expresar, pero no es lo usual. No obstante, estoy preparada para eso.

NO es un trabajo de un día. Lleva mucha dedicación y respeto hacia el autor, ya que siempre mantengo su estilo.

En última instancia, es siempre el escritor el que tiene la última palabra en cuanto a la forma en que desea expresarse; no así en lo relativo a la parte gramatical.

Otro tema que tampoco hay que olvidar es que, muchas veces, el escritor SABE de qué está hablando, pero no así el que lo lee. El autor está convencido de haberlo explicado bien, pero hay una falla en el texto que impide su total comprensión. Y, lo verdaderamente importante, es que todos lo capten. Si el lector tiene que volver al inicio del párrafo para entender el significado, es porque no está bien redactado. Mi función es ser no sólo la correctora, sino también la lectora; y si yo –como lectora– no lo comprendo, tampoco lo hará otra persona.

Durante el tiempo que dura la corrección, se implementa un “diálogo” entre ambas partes, que ayuda a desmenuzar la obra y profundizar en su conocimiento. El buen corrector se “mimetiza” con el autor y puede escribir párrafos completos con el estilo del escritor; además, se llega a una grata amistad, surgida del intercambio de mensajes; lo que se llama: un buen “equipo de trabajo”.

En algunos textos encuentro párrafos complicados, que no puedo resolver. ¿Qué es lo que quiso expresar el autor? No obstante, basta con que le pida al escritor que me lo relate de forma sencilla, para que ahí surja la idea que quiso enunciar y ambos podamos trabajar en ella.

El precio no es el mismo para todas las correcciones: cuentos, novelas, poemas, monografías, obras teatrales, cursos, textos para “marketing”, o tesis.

Cada trabajo y cada escritor son ESPECIALES y la remuneración del trabajo se pacta en el momento en que se requieren mis servicios profesionales.

NO es muy costoso y da la absoluta tranquilidad de presentar una obra bien redactada. Es más: en cualquier Editorial te pedirán que tu obra esté corregida, o te asignarán un “corrector de oficio” si tú no tienes uno propio.

Pero, ¿qué ocurre? Tú pierdes el contacto directo con los cambios que puedan ser necesarios en tu obra.

¡Es toda una diferencia! Ir a El Corrector HOY

Cuando te comuniques conmigo, te explicaré que la corrección del primer capítulo de la obra va como muestra de mi trabajo. Si es de tu agrado –en la gran mayoría de los casos es así– se conversa sobre el costo.

Pero, si decides no hacerlo, ese capítulo NO te lo cobraré.

¿Qué mayor garantía puedes tener?

¿Qué puedes perder?

Todo el trabajo se realiza mediante correo electrónico, aunque también se puede implementar otro sistema. En algunas oportunidades me han dado las obras en discos compactos y yo las he devuelto corregidas. Esa también es otra forma de corrección que implemento con algunos autores que ya me conocen desde sus primeras obras. Me entregan los textos, y suelen decirme: Hilda, ¡estoy en tus manos!

Algo similar ocurre con las traducciones, en donde hay que hacer toda una adaptación para que el texto le resulte comprensible a las personas de habla hispana.

También es un trabajo diferente cuando me piden que escriba un libro "por encargo” (generalmente alguna biografía), pues en ese caso necesito que me suministren toda la información de la que dispongan.

Por otra parte, debes recordar que yo estoy acostumbrada a trabajar con originales inéditos, razón por la cual puedes confiar ampliamente en mi confidencialidad, garantizada por mi extensa trayectoria. Ir a Testimonios

¡Consulta y no te arrepentirás!

¡Te espero!

Cordialmente,
Profesora Correctora Hilda Elina Lucci

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martes, septiembre 18, 2007

Relatos sobre un viaje a Praga 2, autora, Hilda Lucci

Spindleruv Mlyn

Aquí en Praga, con la sensación de no haber visto
nunca algo tan hermoso como esto.
Me estaban esperando al pie del tren, justo en la
puerta por donde bajé.
Nos dirigimos directamente a la casa de mis amigos.
Hermoso matrimonio, joven, alegre, hospitalario y tan
contento de conocerme como yo a ellos.
Ella estudió filosofía, e hizo un curso de guía de turismo
y ahora trabaja en una Embajada aquí en Praga.
Por lo tanto,al día siguiente de mi llegada, nos llevaron
a recorrer toda la ciudad.
Cada detalle, cada callecita, cada majestuoso edificio,
fue explicado y visto en conjunto.
Todo me dejó maravillada.
Me habían dicho tanto sobre la hermosura de Praga,
que tenía miedo a desilusionarme, pero... ¡todos se han
quedado cortos! ¡Es maravillosa!
Sacamos fotos y, por supuesto, fuimos a cenar. Al
salir, nos encontramos con que, uno de los tantos
conciertos gratuitos, era el de una orquesta de
viento, integrada por chicos de entre 12 y 18 años
del Conservatorio de Londres.

Pensamos que, sentarnos dentro del teatro, sería un
descanso y una distracción antes de continuar, pero
nuestra sorpresa se tornó en asombro, cuando el
conjunto ejecutó unas piezas musicales con un
profesionalismo sorprendente, acompañado por la
ingenuidad y la alegría de los jóvenes.
El director, también muy bueno, se veía como un
amigo de esos jóvenes, que le sonreían ante cada
movimiento de batuta, pero con la seriedad de
artistas consumados.

En el día de hoy fuimos a Spindleruv Mlyn (¡lleva
acentos imposibles!)
Está al Norte de Praga, a unos 150 Km, y cerca de la
frontera polaca-alemana.
Es un centro de esquí, alpinismo y caminatas en medio
de la montaña.
Por kilómetros y kilómetros, sólo hemos visto árboles
enormes, apiñados en las montañas, valles, pequeños
pueblos con los campanarios de sus iglesias, río de
deshielo entre piedras, en donde se pesca salmón,
lugares paradisíacos que hacen desear quedarse allí
por quince días, en contacto con la naturaleza.
Querríamos volver... no hay palabras para describirlo
mis amigos sabían muy bien adónde me llevaban.
La casa de este matrimonio es muy bonita, mucho más
de lo que yo me había imaginado.
A sólo quince minutos del centro de Praga, está
enclavada dentro de un cerro.
Eso hace que, su jardín lleno de preciosas plantas y
flores, tenga a su fondo, el marco de los pinos del
bosque.
Lo mismo hacia el frente, donde una familia gatuna con
sus cuatro bebés, espera todas las tardes su ración de
leche y carne.
Mis amigos son también encantadores y eso, más el
amor que se tienen, se ve reflejado en cada detalle
de la casa, en cada rincón, en cada adorno, en cada flor.
Me han hecho sentir como en casa y estoy feliz de
estar pasando estos días en Praga y con ellos.

Cualquiera de los temas de este blog puede ser reproducido, citando la fuente y el autor.

Siguen los gazapos célebres

Envía el “gazapo” que encuentres en alguna obra conocida
–debidamente constatado y documentado–, y aparecerá
aquí, con tu nombre. ¡Gracias!

“La tripulación del buque tragado por las olas estaba formada por veinticinco hombres, que dejaron centenares de viudas condenadas a la miseria”. Dramas marítimos, de Gastón Leroux.

“–¡Vámonos! –dijo Peter buscando su sombrero para enjugarse las
lágrimas”. Lourdes, de Emilio Zola.

“El duque apareció seguido de su séquito, que iba delante”.
Cartas de mi molino, de Alfonso Daudet.

“Con las manos cruzadas sobre la espalda paseábase Enrique por
el jardín, leyendo la novela de su amigo”. El día fatal, de Rocín.

“Guillermo no pensaba que el corazón pudiese servir para algo más
que para la respiración”. La muerte, de Argibachev.

“–Empiezo a ver mal –dijo la pobre ciega”. Beatriz, de Honorato Balzac.

“Tenía la mano fría como la de una serpiente”. Ponson Du Terrail.

“En las cercanías de la ciudad hubo rebaños enteros de osos que
andaban siempre solos”. Recopilada por Max Sengen.

“Por desgracia, la boda retrasóse quince días, durante los cuales
la novia huyó con el capitán y dio a luz ocho hijos”. Ídem
Recopilación de Martínez de Sousa, Op. Cit., p. 96

domingo, septiembre 09, 2007

Comentarios y obras de "mis" escritores

Álvaro Mendoza




Nacido en Santafe de Bogotá, D.C., Colombia.
Es Psicólogo egresado de la Pontificia
Universidad Javeriana del mismo país.

Tiene una especialización en Administración de
Mercadeo ("Marketing Management") en
Estados Unidos. Es especialista en tecnologías
de la información aplicadas al comercio electrónico.
Consultor. Conferencista.

Álvaro ha tenido la oportunidad de participar mano-a-mano
y compartir experiencias no solo con los principales
exponentes del marketing Hispano, sino también con los
principales exponentes del marketing en Estados Unidos.

Es el gestor de MercadeoGlobal.com, cuya sede Web se
inauguró en abril de 1999 como respuesta a la falta de
contenidos en castellano sobre el tema. Hoy en día
MercadeoGlobal.com está compuesta por una red de
dominios entre los que se encuentran:

Estrategias de Generación de Tráfico Web
Los Secretos de Marketing de los Maestros de la Seducción
Generador de Popups Giratorios
Plan de 30 días para tener su propio negocio en Internet
Auto-respondedores: Máquinas de Hacer Dinero
El Secreto de Negocios que Puede Hacerle Rico
GanarDineroOnline.com
Software: Impact Web Audio
BoletinesElectronicos.com
MercadeoEnInternet.com
PublicidadCientifica.com
CartaDeVentas.com
EstrategiasEmailMarketing.com
Club de Marketing - CMMG
LaCienciaDeHacerseRico.com
Hablar-En-Publico.com
PopInter.com

Dichos sitios Web se han convertido en el paso obligado
de profesionales y emprendedores hispanos interesados
en el comercio electrónico, el mercadeo en la Red y temas
afines. Es considerado como uno de los expertos de la
cara hispana de Internet. Sus escritos circulan en los
principales sitios Web del sector, así como en
medios fuera de línea.

Ha escrito varios libros y cursos en su especialidad.
Sus libros y artículos –muchos de ellos corregidos y
traducidos por la Correctora Literaria Hilda Lucci,
http://www.hildalucci.com.ar/ –, son fuente de constante
referencia en varias instituciones educativas del mundo
(pre y post grado). Sus artículos se publican en varios
lugares en Internet y en prestigiosos medios impresos
alrededor del globo.

Profesora Correctora Hilda Elina Lucci
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Relatos sobre un viaje a Praga 1, autora, Hilda Lucci

En el tren, desde Viena, camino a Praga, junio del año 2000

Y, por una de las maravillas de la tecnología, puedo escribir alguna de mis impresiones con mi Laptop.
El tren salió puntualmente, como era de esperar de los vieneses.
La primera hora fue muy entretenida y pasó volando.

Los controles de salida de Viena fueron estrictos y también los de entrada a la República Checa, uno detrás del otro.
Estoy ahora en la estación de... ¡Oh! ¡Imposible escribir el nombre! Y ya se pone en movimiento otra vez.

Viajo con un contingente de adolescentes alemanes –o vieneses– que están acompañados por un profesor. Pensé que el vagón sería un enorme tumulto, pero no es así. Se comportan bien, como los que vi en Viena.

Callados, pero alegres, respetuosos. Ahora están todos leyendo, menos una niña que no pasó el control y, aunque rogó “bitte, bitte” (¿se escribe así?) la hicieron bajar en la primera estación por algún inconveniente en su pasaporte.
El Policía de control, lo más parecido a la Gestapo que vi nunca -salvo en las películas- negaba con su cabeza rapada.
No hubo forma de convencerlo.
La chica, llorando, se quedó custodiada en la primera estación para enviarla de nuevo a Viena.
El incomprensible, para mí, idioma alemán, se ha tornado casi familiar, al lado de este gutural checo.

El paisaje cambió de manera notable y, el verdor de los campos de Viena, ha dejado lugar a una pobreza que se ve en los edificios y las estaciones.
El resto... algunos campos, no muchos, unos bosques.
Llevo dos horas de viaje y faltan aún tres.

Alguien emite los comunicados en checo, luego en alemán y, por último, en un inglés bastante dudoso que se me hace difícil de comprender... ¿Dónde quedamos nosotros, los latinos?

El grupo sigue leyendo y comiendo... comen y comen, desde antes de salir el tren de la estación: caramelos, chocolates, papas fritas, gaseosas, agua... y cuando creía que no podrían comer más, empezaron a sacar de sus bolsos enormes sándwiches de baguettes con fiambres, quesos, tomate y diferentes salsas.
Por suerte, el asiento a mi lado está vacío.

Es la primera vez que me muevo sola en un viaje por Europa, y se me hace diferente.
También tiene su encanto, cuando se sabe que a una la esperan en algún punto, en algún lugar y una se dirige hacia allí.

Estamos pasando por unos túneles que ponen nervioso a un señor que parece no estar muy seguro de hacia dónde se dirige, y pregunta a cada uno cuánto falta para llegar a no sé qué lugar.

El camino es ahora sinuoso, entre cerros cubiertos de árboles, y se torna más bonito.
En el medio de un cerro, dos edificios tipo monobloque, con pequeñísimos balcones en donde cuelga la ropa. Algunas construcciones cuadradas y altas, bastante deprimentes... más puentes, más montañas, más verde.

Llevo ahora exactamente tres horas de viaje y acabamos de parar en una estación: Ceská Trebová. También lleva un acento de triángulo invertido en la C y la R, pero es imposible encontrarlo en este teclado, al menos ahora, durante el traqueteo.
Ya hay más verde, bosques de pinos en todos los cerros que circundan las vías del tren.

Creo que los chicos, tan ocupados en comer, ni han mirado por las ventanillas del tren.
Tampoco parecen preocupados por la compañera que han tenido que dejar en la primera estación y, en cambio, yo no he dejado de pensar en ella. ¡Estaba tan desilusionada y rogó tanto al policía!

El tren se desliza suavemente pero, cada tanto, hace movimientos muy bruscos... imposible dormir. No importa, es lindo mirar hacia fuera.
Otra vez sonó el celular de una chica y, cada vez, le cambia la melodía ¡jaja! Esta vez, fue el tema de La Pantera Rosa, el anterior había sido la melodía de El Golpe.
¡Y llegó el turno de la fruta! Manzanas y bananas por doquier... ¿Cómo pueden ser tan flacas estas niñas?

Pero, eso sí, todos los residuos van a sus bolsos, el tren no se ve sucio. Claro, siendo yo argentina, me llama la atención tanta pulcritud.

Estamos aminorando la marcha, están reconstruyendo una estación... sólo dos obreros trabajando.
Más túneles, viejísimos, medio abandonados, el cielo se puso gris.
El paisaje es muy verde y descansa de sólo mirarlo.
Hay pequeños grupos de casas en los valles, con sus techitos rojos.

Una chica me pregunta, en inglés, si puede sentarse a mi lado para fumar un cigarrillo, porque viajo en vagón de fumadores.
Nos ponemos a conversar, siempre en inglés, durante unos minutos, hasta que me pregunta:
–“Where are you from”?
–“I´m from Argentina”.
–¿Y por qué estamos hablando en inglés? ¡Yo soy mexicana!

Falta sólo una hora para llegar a destino, pero la batería de la computadora no alcanzará hasta ese momento...
La apagaré durante un rato.

Empieza a verse el paisaje más llano, igual de verde y hermoso, veo una autopista, automóviles, un puente sobre el río Moldova...
He llegado a Praga.

Continúa...

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miércoles, septiembre 05, 2007

Gazapos célebres

Envía el “gazapo” que encuentres en alguna obra conocida
–debidamente constatado y documentado–, y aparecerá
aquí, con tu nombre. ¡Gracias!

Memoria de mis putas tristes, de Gabriel García Márquez

Páginas 73 y 74 (de la primera edición de 2004 de Sudamericana /
Mondadori): "...los fuegos de artificio, los villancicos lelos, las
guirnaldas de papel crespón que nada tienen que ver con un niño
que nació hace dos mil quinientos años en una caballeriza
indigente”. (¡Un error de cálculo de 500 años!)

En la página 52, luego de narrarse el encuentro y enojo del protagonista con Rosa Cabarcas, se hace un salto en el tiempo con: "La semana siguiente...", para luego continuar (páginas más adelante, en la 55) con un llamado del mismo a Rosa Cabarcas: "Perdóname el berrinche de esta mañana" (¡Había pasado una semana!)


Enviado por Luis Alberto Vence

martes, septiembre 04, 2007

Con «acha» y con «cayado», no vamos a ningún lado

A veces he recibido esos correos en donde “anuncian” que la Real
Academia Española revisó el uso de ciertas letras y decidió
omitirlas, como sería el uso de la “h”, la “ñ”, o la “ll”.

Pero nunca pensé, honestamente, que un señor como Héctor A.
Huergo escribiera un artículo en el diario Clarín –Suplemento Rural
del sábado 3 de junio de 2006–, tomando al pie de la letra esas
supuestas nuevas reglas.

Cuando leí el título, pensé que podría tratarse de un error al
transcribirlo:
"Ni Berraute, ni acha, ni bisturí"

Me resultó extraño que tampoco lo hubiese visto el Editor y me
surgió la pregunta, ¿no tienen Correctores? Según mi modesto
entender, el de la RAE, el de M. Moliner y el Panhispánico de dudas,
“hacha” se escribe así, con “H”.

Más adelante…
“Si la diputada se hubiera cayado la boca…”
¿No habrá querido decir “callado”?
Y eso confirmó mi primer pensamiento: este señor debería corregir
su cacografía.

Escribe el Sr. Huergo:
“Ni bisturí ni acha, señores. Cuando no se sabe qué hacer, lo mejor
es no hacer nada En manos inexpertas, un bisturí puede ser un
arma mortal”.

Yo comento: en verdad, señor Huergo, en manos inexpertas como
las suyas, un “hacha” puede ser un arma mortal. ¡Ah! Y entre la
palabra “nada” y “En”, ¿no debería ir un punto? ¿O sería mejor
que me quedara “cayada” y usted siguiera escribiendo burradas?

Prof. Correctora Hilda Elina Lucci
correcciones@hildalucci.com.ar

Testimonios de algunos escritores

Elia Toppelberg
www.eliatoppelberg.com/
Argentina

Hilda Lucci es una excelente Correctora y trabajar con ella es
siempre una grata experiencia.

Autora del Best seller Mi madre envejece… ¿Qué hago? 6º Edición
Mi marido envejece… ¿Qué hago? 5° Edición
Mi padre envejece… ¿Qué hago? 2° Edición
Estoy envejeciendo… ¿Qué hago? (En prensa)

Elia Toppelberg (Argentina)
http://www.eliatoppelberg.com/
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Juan Carlos Oliveros Fortich
booksandtoons@cable.net.co
Colombia

Siempre hemos considerado que la fortaleza de nuestra empresa
editorial está centrada en las personas que día a día trabajan, se
esfuerzan y desbordan las expectativas de cada uno de los proyectos
que emprendemos. Por ello, nos sentimos orgullosos de contar con tu
apoyo y la seguridad que nos brindas por tu profesionalismo, tiempo
y disciplina al corregir las casi 10.000 páginas que hemos editado en
estos últimos años.
Hilda, gracias por ser parte de nuestro equipo, mil gracias por
enseñarnos a escribir, por respetarnos y permitir que las ideas y el
espíritu de nuestras palabras puedan ser leídas y comprendidas por
miles de latinoamericanos que, como nosotros, valoran y aprecian
el conocimiento transmitido en los libros.

Juan Carlos Oliveros Fortich
Editorial Books and Toons. (Colombia)
booksandtoons@cable.net.co
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Lic. Mónica Costa
Psicóloga
mpcosta@fibertel.com.ar
Argentina

Cuando uno enfrenta el trabajo de una tesina para la licenciatura,
se halla en la paradójica situación de tener ‘sentimientos
encontrados’. Por un lado, el entusiasmo de emprender tal tarea,
las ideas que van y vienen, hasta la ilusión –¿por qué no?– de
realizar un trabajo no sólo científico, sino también estético.
Y por otro lado se piensa: “¿cómo plasmar todo esto?”
“Las ideas que van y vienen” –por buenas, abundantes o escasas
que sean– a veces nos pueden jugar una mala pasada y, en el
camino de ponerlas por escrito de una manera que resulte clara
y coherente para el observador externo, también puede decaer
el entusiasmo, con la consiguiente sacudida de frustración.
Fue en esa encrucijada cuando decidí recurrir a Hilda Lucci para
que corrigiera mi trabajo. ¡Feliz decisión! Además de encontrar
en ella a una excelente profesional por su gran preparación,
hallé orientación y apoyo anímico en los momentos difíciles,
gracias a su siempre pronta y afectuosa dedicación.
A partir de esta grata experiencia, confío a ella todos mis
trabajos ‘importantes’: los informes de psicodiagnósticos, de
orientación vocacional, de evaluaciones de personalidad, etc.,
que han de ser presentados en las diversas instituciones para
las cuales trabajo.
Le paso el ‘cuerpo’ del informe para su revisión, y omito todo
dato personal de los sujetos, por obvias razones éticas. De esta
manera puedo ‘descansar’ en ella: yo me dedico a lo mío –que
es la psicología–, y dejo que Hilda sea la ‘primera lectora’ de
mis escritos para tener la seguridad de que sean comprensibles.
Confío plenamente en su evaluación crítica y detallada, como
también en su confidencialidad, tan necesaria e indispensable
para el trabajo que realizo.

Lic. Mónica Costa (Argentina)
Psicóloga
mpcosta@fibertel.com.ar

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Testimonios tomados de
http://www.hildalucci.com.ar/v2/pages/HL_h_Testimonios.php